La teoría del juego es la ciencia de la estrategia. Intenta determinar matemática y lógicamente las acciones que los “jugadores” deben tomar para asegurarse los mejores resultados en una amplia gama de “juegos”. Los juegos que estudia van desde el ajedrez hasta la crianza de los niños y desde el tenis hasta las tomas de posesión. Sin embargo, todos los juegos ofrecen el elemento normal de confianza. Es decir, el resultado para cada miembro depende de las decisiones (técnicas) de todos. En situaciones de supuestas pérdidas, los intereses de los jugadores se enfrentan de forma absoluta, con el objetivo de que el aumento de un individuo de forma consistente sea la desgracia de otro. Cada vez es más normal que haya juegos con el potencial de una adición común (totalidad positiva) o de una travesura compartida (totalidad negativa), así como alguna contención.

La hipótesis del juego fue encabezada por el matemático de Princeton John von Neumann. En los primeros años, la acentuación estaba en las rondas de choque no adulterado (situaciones de pérdida). Se consideraron diferentes juegos en una estructura agradable. Es decir, los miembros deben escoger y actualizar sus actividades juntos. Las últimas investigaciones se han concentrado en juegos que no son ni perdedores ni absolutamente agradables. En estos juegos los jugadores escogen sus actividades de forma independiente, sin embargo sus conexiones con otros incluyen componentes tanto de desafío como de colaboración.

Los juegos no son, en un sentido general, lo mismo que las decisiones tomadas en una situación no partidista. Para resumir el punto, piense en la distinción entre las elecciones de un leñador y las de un general. En el momento en que el leñador elige cómo cortar la madera, no anticipa que la madera debe luchar; su condición es no partidista. Sea como fuere, cuando el general intente derribar el ejército del adversario, debe prever y conquistar la protección de sus acuerdos. Como el general, un jugador debe percibir su comunicación con otros individuos sabios y con propósito. Su propia decisión debe permitir tanto la lucha como los resultados concebibles de la participación.

La esencia de un juego es la interdependencia de las estrategias de los jugadores. Hay dos tipos distintos de interdependencia estratégica: secuencial y simultánea. En el primero, los jugadores se mueven en secuencia, cada uno consciente de las acciones previas de los demás. En este último los jugadores actúan al mismo tiempo, cada uno ignorando las acciones de los demás.

Una norma general para un jugador en un juego de movimientos sucesivos es mirar hacia adelante y razonar hacia atrás. Cada jugador debe tener sentido de cómo los diferentes jugadores reaccionarán a su movimiento actual, cómo reaccionará así, etc. El jugador imagina adónde le llevarán finalmente sus elecciones subyacentes y utiliza estos datos para determinar su mejor decisión actual. Al reflexionar sobre cómo reaccionarán los demás, debe situarse desde su perspectiva y pensar como ellos; no debe forzar su propio pensamiento sobre ellos.

En un nivel básico, cualquier juego consecutivo que termine después de una sucesión limitada de movimientos puede ser “entendido” totalmente. Decidimos el mejor procedimiento de cada jugador esperando cada resultado imaginable. Los juegos básicos, por ejemplo, el “tres en raya”, pueden ser abordados en esta línea y de esta manera no se están probando. Para algunos juegos diferentes, por ejemplo, el ajedrez, los cálculos son demasiado intrincados como para pensar en realizar prácticamente hablando, incluso con PC. De esta manera, los jugadores miran un par de empujones hacia adelante e intentan evaluar las situaciones subsiguientes basándose en la participación.

A diferencia de la cadena directa de pensamiento para juegos sucesivos, un juego con movimientos sincrónicos incluye un círculo consistente. A pesar de que los jugadores se manifiestan simultáneamente, en el adormecimiento de las actividades presentes de los demás, cada uno debe saber que hay diferentes jugadores que están comparativamente atentos, etc. El razonamiento dice: “Imagino que él cree que yo creo…” Por lo tanto, cada uno debe ponerse alegóricamente en el lugar de todos e intentar averiguar el resultado. Su mejor actividad es una pieza esencial de este cálculo general.